Timos: Amor, chollos… así se aprovechan los estafadores de la soledad, la avaricia o el miedo para desplumar a sus víctimas

Timadores por Internet

Todos, en un momento dado, somos susceptibles de caer en un timo, ya sea porque nos fiamos de un familiar que nos envía un WhatsApp de un supuesto sorteo de una conocida cadena de supermercados, porque nos enamoramos de alguien en una plataforma de citas que se inventa una excusa para que le enviemos dinero o porque nos llega un SMS en el que se hacen pasar por nuestro banco y resulta ser un caso de phishing.

Los ciberdelincuentes juegan con multitud de estrategias psicológicas

El caso es que los timos están a la orden del día y, para que las víctimas piquen el anzuelo, los delincuentes y ciberdelincuentes juegan con multitud de estrategias psicológicas y apelan a nuestras emociones: el miedo, la ignorancia, las necesidades económicas, la soledad o la avaricia son algunas de ellas.

Todos podemos ser susceptibles de caer en un timo

“Puedes pensar que nunca darías tu número de cuenta por amor, pero puede ser que lo proporciones cuando vas a alquilar un piso y resulta ser una estafa, si estás buscando una vivienda desesperadamente”. Con esto, la psicóloga Mercedes Cimas explica a este medio que “todos en el momento adecuado, con la estafa adecuada somos susceptibles de ser timados”.

Todos, en el momento adecuado y con la estafa adecuada, somos susceptibles de ser timados

El hecho de que nos timen, aclara, “no va ligado a la inteligencia. Se tiende a pensar, si no nos timan a nosotros, que aquel al que engañan es ‘tonto’, pero lo que suele ocurrir es que esa estafa que tú ves tan evidente, simplemente no era para ti”.

Estafa romántica.
Estafa romántica.

La psicóloga remarca que “en muchos casos aparecen las personas mayores como las más propensas a caer en estafas digitales, pero no siempre es así con todas las estafas porque los mayores aplican la experiencia y el dicho popular de ‘nadie da duros a cuatro pesetas’”.

La desconfianza de que estén regalando algo o que vayan a conseguir un beneficio a cambio de nada, hace, según la psicóloga Aurora Gómez, de Corio Psicología, “que mucha gente mayor no caiga en determinados tipos de estafas”.

Por tanto, aunque la brecha digital puede influir, Cimas insiste en que esto también puede afectar a los jóvenes, que son nativos digitales y que pueden ser víctimas de timos “como el de las falsas inversiones en criptomonedas o incluso de los vales de compra que supuestamente regala una marca de supermercados y que resulta ser otro timo”.

¿Con qué juegan los timadores?

En Maldita.es os hemos contado que una de las técnicas que usan los ciberdelincuentes en técnicas de phishing es poner un contador de tiempo para que no pensemos que el supuesto “premio” que hemos ganado es finalmente un timo. Lo hemos visto recientemente en el caso del correo electrónico que nos decía que habíamos ganado un robot de cocina Monsieur Cuisine.

Detenido un joven en La Laguna (Tenerife) por una estafa de más de 8.500 euros
Detenido un joven en La Laguna (Tenerife) por una estafa de más de 8.500 euros

Los timadores, según Gómez, saben cómo captar las necesidades de las personas, la incertidumbre, la falta de comprensión, etc. “La gente que se dedica a estafar dedica mucho tiempo a pensar cómo hacerlo, al final utilizan las mismas estrategias que la publicidad o el marketing y saben cuál es su target y qué perfiles son más vulnerables”, afirma.

Por ejemplo, volviendo a los casos de phishing, hemos visto cómo en ocasiones, para que acabemos dando los datos bancarios, lanzan mensajes como “quedan pocas unidades”. Esto, señala esta psicóloga, es lo que hace uno de los tipos de patrones oscuros, que son estrategias basadas en la experiencia del consumidor, cuyo objetivo es engañar a los usuarios para que hagan algo que en realidad no quieren hacer. Un ejemplo es cuando estamos mirando un vuelo y nos aparece un mensaje de “sólo queda un asiento a este precio”.

Para Cimas, los timadores suelen jugar con 4 variables clásicas: el miedo, la ignorancia, la soledad y la avaricia. “Por miedo puedes pagar dinero pensando, por ejemplo, que tienen fotos tuyas comprometidas”, explica esta psicóloga. Es el caso de la campaña de ‘sextorsión’ de la que os alertamos y que te indicaba que tenían vídeos tuyos comprometidos con el fin de hacerte chantaje para que acabases pagando la cantidad de dinero que pedían, aunque tales vídeos no existiesen.

Por miedo puedes pagar dinero pensando, por ejemplo, que tienen fotos tuyas comprometidas

La Guardia Civil de Cuenca detiene a dos personas como autoras de varios delitos de estafa bancaria
La Guardia Civil de Cuenca detiene a dos personas como autoras de varios delitos de estafa bancaria

Otro timo basado en el miedo es el mensaje que llegaba por Facebook, del que ya os hablamos en Maldita.es que decía: “Creo que apareces en este vídeo, ¿Eres tú?”, con el objetivo de robarnos la cuenta de la red social.

También “pueden jugar con la soledad para que acabes cayendo en una estafa de una persona que, primero te enamora y luego te pide dinero”, explica Cimas, como ocurre con los timadores que usan perfiles falsos en Tinder y tratan de crear un vínculo emocional con las víctimas para que les envíen dinero.

Relacionado con la avaricia, Cimas señala todas las estafas clásicas de toda la vida, desde el timo de la estampita al super cheque falso de Mercadona o El Corte Inglés donde te dan 500 euros a cambio de nada.

En este sentido, la psicóloga, Aurora Gómez, menciona los timos que usan como cebo las criptomonedas: “Hay una necesidad de lucro por parte de las víctimas, sin ser conscientes de que les falta información sobre cómo funciona ese proceso”. Esa necesidad, señala, “es detectada, utilizada y explotada por los timadores”.

Cimas también habla de cómo la ignorancia puede convertirnos en víctimas. “Se aplica a todas las estafas, cuanto menos sepas de algo, más probable es que te engañen, por eso todos somos susceptibles de caer, porque no podemos saber de todo”, añade.

Asimismo, según Gómez, la falta de confianza en las autoridades o incluso en las entidades bancarias, puede llevarnos a caer en timos. “Al no ser conscientes de que no tenemos conocimiento suficiente para decidir, podemos acabar pidiendo un préstamo en cualquier página web antes de pedirlo al banco y acabar siendo víctimas de una estafa”, asegura.

Con ella coincide la psicóloga Andrea Martins: “Existen verdaderos especialistas en timos y la gente ni siquiera se da cuenta que podría estar hablando con el opuesto exacto a la persona que creen”.

Es importante no fiarse de lo que no podemos comprobar

Las tres psicólogas insisten en que hay que estar siempre alerta y desconfiar de aquello que nos ofrecen y no podemos comprobar.

Martins menciona la estafa amorosa del perfil de una plataforma de citas que busca hacerse con nuestro dinero: “Puedes creer que hablas con un hombre guapísimo y estupendo y en realidad estás hablando con alguien realmente desagradable a tus estándares. Por tanto, no deberíamos fiarnos jamás de lo que no podemos comprobar”.

También nos servirá de ayuda, como explica Gómez y siempre insistimos en Maldita.es, fijarnos en los detalles que tenemos a simple vista. “Si me llega un email haciéndose pasar por la Agencia Tributaria y vemos que tiene faltas de ortografía y las imágenes se ven pixeladas, nos debe hacer desconfiar. Si nos ofrecen muchas ganancias y no entendemos de dónde viene el dinero, puede que estemos ante una estafa piramidal, por lo que tenemos que dar diez pasos hacia atrás”, añade.

¿Por qué nos cuesta contar que hemos sido timados?

“Muchas estafas, como las amorosas, no se denuncian por la vergüenza que supone y esto hace más complicado encontrar a los estafadores”, explica Aurora Gómez.

Según la psicóloga, “hay un componente emocional cuando se produce una estafa, a diferencia de cuando se trata de un robo, ya que en la estafa se han ganado la confianza de la víctima y es más complicado para esta contarlo a los demás”.

“A nadie le gusta sentirse vulnerable o tener la idea de sí mismo de ser una persona fácil de engañar”, añade Cimas. “La sociedad e incluso la gente cercana te censura por ello, así que sientes doble castigo: el dinero perdido y la culpabilidad por ser vulnerable”, señala.

Por tanto, Gómez insiste en la necesidad de “quitarse la vergüenza, contarlo y denunciarlo”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.