Infravaloradas pero importantes: las contraseñas seguras son la clave de la seguridad en Internet

¿Cuál es la contraseña más sencilla que se te ocurre? ¿»1234″, «password» o «qwerty»? Los niños de hoy en día suelen utilizar códigos similares, anteponiendo la comodidad a la seguridad. Y dado que necesitan un nombre de usuario y una contraseña para cada servicio en línea al que se unen, las contraseñas suelen acabar siendo reutilizadas.

Tener una contraseña fácil de descifrar puede crear una serie de problemas. Animamos a los niños a ahorrar dinero, pero ¿qué pasa si alguien accede a tu aplicación bancaria? ¿Y si alguien hackea tus cuentas de redes sociales y se embarca en una campaña de odio? Hay innumerables aplicaciones que exigen acceso a las imágenes y a la ubicación de un dispositivo. Esto puede suponer un grave riesgo para la seguridad de los niños.

Los padres, como consejeros de mayor confianza de sus hijos, deberían estar ahí para ayudarles a crear su primer código secreto sólido. Los padres deben explicarles las mejores prácticas y destacar su importancia. A continuación se ofrece una breve hoja de trucos para crear una buena contraseña.

 Una contraseña segura:

1.    Es única. Cada cuenta debe tener su propia contraseña.

2. Es larga. El mínimo recomendado es de ocho caracteres, pero cuanto más larga sea la contraseña, mejor. Hoy en día, los ciberdelincuentes pueden adivinar cuatro caracteres o números al azar en pocos segundos. Para mejorar la fuerza del código secreto, hay que añadir más caracteres de varios grupos.

3.    Puede ser difícil de recordar, por lo que puede sustituirse por una frase de contraseña: una frase corta o un dicho que sea fácil de recordar. Las frases de paso suelen ser mucho más largas que una contraseña básica que combina solo un número limitado de caracteres y números diferentes, y por lo tanto son más fuertes para proteger las cuentas.

4.    Tiene algunas letras cambiadas por caracteres especiales (@, #, $…) o números para hacerla más difícil de descubrir.

5.   Evita palabras de uso común como «contraseña», «secreto», así como el nombre del hijo, de los padres, de los hermanos o de las mascotas, que a menudo se pueden encontrar a través de las redes sociales.

6.    Evita los caracteres repetitivos y secuenciales, como «1111», «1234» o «abab».

7.   Es secreto. Este es un punto importante, pero es útil sobre todo para niños mayores y adultos. Los niños pequeños pueden olvidar las contraseñas y, lo que es más importante, todavía necesitan orientación cuando navegan por Internet. Para conseguir esos objetivos, también son muy útiles las cuentas compartidas entre padres e hijos o las aplicaciones de control parental.

Una forma divertida de aprender a crear contraseñas

Los padres pueden invitar a los adolescentes a organizar una competición familiar para calificar sus contraseñas. Todos escriben sus propias contraseñas en una tarjeta y las pegan en una pizarra compartida. A continuación, el grupo repasa las contraseñas de los demás y las puntúa del uno al cinco. Cuanto más alta sea la puntuación, mayor será la seguridad esperada de la contraseña.

Para ayudarte a calificar las contraseñas, puedes utilizar un estimador de fuerza de contraseñas de terceros. Esto puede ser una herramienta útil para estimar la fuerza de su contraseña (sin embargo, ten en cuenta que es solo una estimación).

Suma las puntuaciones de la primera ronda. La segunda ronda introduce el razonamiento y el enfoque de cada uno a la hora de crearlas, añadiendo una tarjeta de puntuación adicional de uno a cinco, según la calidad y la fiabilidad del enfoque adoptado. 

Intenta conseguir un equilibrio para desafiar a los niños sin ser demasiado competitivo. Cuida tu lenguaje para que sea veraz y respetuoso al mismo tiempo para motivar a los adolescentes a practicar el pensamiento crítico. Cuenta la suma de las puntuaciones y después pasa las contraseñas por un gestor de contraseñas para revelar los resultados de sus intentos. Premia a los ganadores y discute los planteamientos realizados y lo que has aprendido.

Pide a los jóvenes que argumenten su estrategia con detalle. Pueden utilizar los smartphones y navegar por la red para obtener algunos consejos sobre la estrategia. Pero después tendrán que mostraros a vosotros, los padres, dónde han conseguido exactamente los consejos en Internet. Podríais conseguir que os presentaran algunas páginas de confianza a las que acudir para pedir consejo.

También podéis jugar en equipos de «parejas de padres e hijos», aprendiendo y salvando la diferencia de edad al utilizar las tecnologías digitales al mismo tiempo. Al hablar de la creación de contraseñas, asegúrate de hacerle a tu hijo suficientes preguntas para que lo piense y proponga sus propias ideas.

A los adolescentes les gusta que se les considere maduros y expertos. Valoran compartir su experiencia cuando es necesario. Si tienes más hijos adolescentes de entre 13 y 18 años en la familia (hermanos, primos o amigos de la familia), utiliza la variante «hijos enseñando a padres».

Juega con los padres y los hijos en equipos con por edades específicas. La mejor es jugar cuando hay un intervalo de edad considerable en un equipo de hijos, lo que permitiría un aprendizaje natural entre iguales mientras se juega contra los padres.

Desarrollo adicional

A medida que los niños crecen, los padres debemos animarlos a utilizar medidas de seguridad adicionales para proteger sus códigos de seguridad. Un gestor de contraseñas puede almacenar de forma segura un gran número de códigos complicados y puede utilizar el factor de doble autenticación, que verifica si la persona que introdujo la contraseña lo hizo realmente.

Fuente saferkidsonline.eset.com: https://saferkidsonline.eset.com/es/article/infravaloradas-pero-importantes-las-contrasenas-seguras-son-la-clave-de-la-seguridad-en-internet

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